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13 años junto a las Federaciones Campesinas de Perú13 años junto a las Federaciones Campesinas de Perú

22/09/2014

La Fundació Pau i Solidaritat viene apoyando desde 2001 acciones de desarrollo y fortalecimiento de la sociedad en las comunidades campesinas en Perú.

Fue en 2001 cuando iniciamos el apoyo desde Pau i Solidaritat a las organizaciones sindicales campesinas de Cuzco, en Perú, gracias a las relaciones que habían iniciado los compañeros y compañeras de Pau i Solidaritat de la delegación de Alicante. El primer proyecto tenía un título ilusionante: “Fortalecimiento organizativo para la participación ciudadana en la gestión municipal”. La Federación Departamental de Campesinos del Cusco (FDCC), estaba promoviendo procesos de democracia participativa real, eso a lo que todavía aspiramos en nuestro país, y necesitaban apoyo económico, que nosotras buscamos mediante subvenciones de administraciones públicas valencianas. Y con satisfacción tenemos que contar que dos años más tarde, el Gobierno del estado peruano, promulgó una ley que obliga a realizar presupuestos participativos en los niveles de gobiernos locales, provinciales y regionales. Por algo será, que los comuneros/as indígenas de Cusco tienen fama de “bravos” (valientes) en todo el país, que bien se la ganaron en las acciones de tomas de tierras que se produjeron en los años 60 del siglo XX en Perú, y que consiguieron que Perú sea uno de los pocos países de América donde la propiedad de la tierra es de los pequeños agricultores/as.

Lamentablemente desde entonces, los distintos gobiernos peruanos no han sido capaces de realizar una verdadera reforma agraria, que posibilitara que los pequeños productores/as puedan rentabilizar sus pequeñas explotaciones agrícolas, manteniéndolos en una economía familiar de subsistencia, con carencias básicas que imposibilitan que la mayoría de la población campesina pueda llevar una vida digna. Para dar respuesta a esta situación la FDCC se alió con el Instituto para una Alternativa Agraria (IAA), institución que viene a ser similar a la Fundació Pau i Solidaritat de Comissions Obreres del País Valencià, para diseñar y poner en marcha las acciones que permitieran al campesinado vencer su pobreza y avanzar hacia un desarrollo humano sostenible.

Y en estos 13 años transcurridos hemos ejecutado conjuntamente 7 proyectos de cooperación internacional, con los que hemos continuado apoyando el fortalecimiento organizativo del sindicato campesino, al mismo tiempo que incidíamos en la mejora de las condiciones de vida de la población indígena campesina de los andes peruanos. Fruto de este trabajo, a lo largo de estos años, se ha ido gestando el Programa Sierra Productiva, que promueve un proceso integral de desarrollo rural sostenible, donde el campesinado y sus organizaciones son los protagonistas e impulsores, y que implican a gobiernos locales y regionales, por medio de la democracia participativa.

El Programa Sierra Productiva, se orienta a potenciar la pequeña producción agropecuaria ecológica y sostenible, sustentada en la bio-diversidad con la que cuenta Perú, y que incide de manera significativa en la mejora medioambiental. Así como, promueve que, sean los propios campesinos y campesinas organizados, los que planifiquen y decidan las acciones para promover su desarrollo.

La estrategia de trabajo de Sierra Productiva consiste en un intenso proceso de capacitación para la instalación de una serie de tecnologías agropecuarias y tecnologías apropiadas para la mejora medioambiental. La capacitación se realiza de campesino a campesino, por medio de los “Yachachiq”, que son capacitadores/as campesinos/as líderes comunales expertos en las tecnologías de Sierra Productiva, que capacitan con el método “Aprender haciendo”.  Esto ha facilitado en gran medida la rápida expansión de Sierra Productiva, ya que al ser una capacitación entre pares culturales, se facilita la asimilación y apropiación de las familias indígenas campesinas, reacias tradicionalmente a las “formas occidentales” de formación. Actualmente son más de 15 regiones donde se están realizando acciones, siempre en coordinación con las Federaciones Campesinas de cada territorio, que a su vez están afiliadas a la Confederación Campesina del Perú (CCP).

Actualmente el Programa Sierra Productiva aspira a ser política nacional de desarrollo rural, que permita salir de la pobreza a la población campesina del Perú. Algunos municipios, provincias y regiones ya han tomado este programa como política pública para reducir la pobreza de su población, ya que las organizaciones campesinas capacitadas son capaces de diseñar sus propios planes de desarrollo rural y los presentan a los presupuestos participativos, donde son defendidos y votados, y donde los gobiernos tienen la obligatoriedad de implementarlos.

Podemos afirmar que, los avances conseguidos en estos 13 años han sido extraordinarios, aunque aun queda mucho por hacer, no es fácil que los gobiernos atiendan las peticiones de los sindicatos, la cosa se complica aún más cuando desde los países “ricos” se decide que, en Perú ya no hay pobres porque ha crecido el PIB en los últimos años, y ya no se destina dinero a la cooperación internacional. Afortunadamente, los campesinos y campesinas peruanos saben exigir a sus gobernantes que atiendan sus requerimientos, y gracias a Sierra Productiva no piden en el vacío, sino que exigen que se aplique con fondos públicos de su propio país, lo que ellos/as ya han demostrado que es viable y exitoso para el desarrollo de los/as pequeños productores rurales andinos.

La última vez que estuvimos conversando con los compañeros y compañeras de la FDCC les contábamos la situación que estamos viviendo la mayoría de la población española, y tristemente, lo mucho que nos costaba ya encontrar financiación en España para ejecutar sus proyectos. Los/as Yachachiq (capacitadores campesinos/as) se ofrecieron a venir a enseñarnos a trabajar la tierra de manera ecológica y sostenible, como hacen ellos/as, para ayudarnos a mejorar nuestra situación. Fue muy gratificante, esa es la esencia de la cooperación. Por supuesto, nosotras aceptamos muy agradecidas su ofrecimiento.